El tema de los terremotos es bastante delicado en nuestro país, desde el terremoto del pasado 17 de septiembre, hasta el último del 19 de febrero, el clima de preocupación y tensión sobre este tema ha inundado el territorio mexicano.

En lo que llevamos de 2018 se han registrado decenas de terremotos en distintos puntos del Cinturón de Fuego del Pacífico, lo que ha alertado a los sismólogos, que creen que es "un caldo de cultivo" y que es posible que sea el preludio de un gran terremoto o una gran erupción en una zona con una intensa actividad sísmica y volcánica.

Asimismo, dan cuenta de las explosiones solares ocurridas últimamente y explican que también ellas influyen en la actividad y erupción de volcanes en distintas partes del mundo. Lo cual también desencadenaría que los polos magnéticos de la Tierra cambien de ubicación.


Pero, ¿dónde? Con una extensión de 40.000 kilómetros, el Cinturón de Fuego recorre casi de punta a punta, y en forma de herradura, el Pacífico. Incluye a decenas de países, entre ellos casi toda Sudamérica -Chile, Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia...-, México, Estados Unidos, Canadá, islas de Rusia, Japón, Taiwán, Indonesia, Filipinas, Malasia, Singapur, Papúa Nueva Guinea, Tonga, Samoa y Nueva Zelanda.

El primer gran terremoto de año fue el pasado 23 de enero. El sismo, de magnitud 8,2, sacudió la isla de Kodiak, en Alaska, lo que provocó la activación de una alerta de tsunami en esa región del Pacífico, incluido Canadá y la costa oeste de Estados Unidos. No hubo víctimas y varios edificios quedaron dañados.

Atención a los volcanes

El Cinturón de Fuego tiene 452 volcanes y concentra más del 75% de los volcanes activos e inactivos del mundo. Precisamente uno de ellos, el Mayon, el más activo de Filipinas, entró en erupción en el mes de enero. Considerado uno de los volcanes más peligrosos del mundo, más de 60.000 personas fueron evacuadas después de escupir una columna de cenizas de más de cinco kilómetros de altura el 23 de enero, el mismo día del terremoto en Alaska. Pero fue 10 días antes, el 13 de enero, cuando el volcán comenzó a expulsar gases y cenizas llegando, incluso, a producirse tres erupciones en solo 24 horas.


También el 23 de enero entró en erupción el volcán Shirane, en el centro de Japón, lo que provocó un terremoto en la zona y una gran avalancha de nieve y rocas que mató a una persona e hirió a una veintena sepultando por completo una pista de esquí.

Fuente: El confidencial

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